Pilas con el medio ambiente

1 julio, 2012

Durante el mes de junio se desarrolló en toda la provincia el “Mes de la Ciencia y la Tecnología”, programa con objetivos de generar espacios participativos para sensibilizar a la comunidad hacia los debates científico-tecnológico actuales y divulgar conocimientos que contribuyan al desarrollo del pensamiento crítico y a una formación ciudadana democrática.
En este marco, el IPEA Nº 216 “Dr. Francisco C. Rosenbusch” de la localidad de Alto Alegre, realizó el jueves último el proyecto ecológico: “Reciclado de materiales: pilas” desarrollado por alumnos de primer año A y B, coordinado por las docentes Verónica Herrero y Alicia Margaría.
Se trata de la explicación y debate sobre el interrogante ¿qué hacer con las pilas usadas? y a partir de lo expuesto, la demostración y armado de bancos de cemento con pilas usadas en su interior, para que el material pase a ser un componente pasivo ambiental, indicaron los alumnos.
Entre los visitantes que participaron del evento, estuvieron presentes el alumnado de la institución, el centro educativo de Nivel Primario local “Dr. José García González” y representantes del IPET 139 “Manuel Belgrano” de la vecina localidad de Ballesteros.


Aplicaciones

Una de las aplicaciones en estos procesos que buscan la sustentabilidad ambiental, se produce a partir de la aplicación de la norma de las “3 R”: Reducir (disminuir todo aquello que genera desperdicio innecesario), Reutilizar (dar máxima utilidad a los residuos sin necesidad de destruirlos o deshacerse de ellos) y Reciclar (utilizar los materiales residuales una y otra vez para producir el mismo producto u otros).
Actualmente, países de alto desarrollo industrial y comercial, reciclan gran cantidad de desperdicios. Pero este reciclaje comprende principalmente vidrios, cartón, plásticos (actualmente convertidos en combustibles), gomas y metales, fundamentaron.
Sin embargo, los metales peligrosos que conforman las pilas y baterías (como cadmio, mercurio y plomo, entre otros), hacen que luego de su uso se transformen en residuos peligrosos y difíciles de tratar, al igual que la basura orgánica que se sigue amontonando, enterrando o quemando.
Como el diagnóstico de los pibes y docentes del IPEA de Alto Alegre arrojaba que en Argentina, todavía no está claro ni hay un criterio único sobre cómo tratar este tipo de residuos, las pilas y, precisamente, en el pueblo no se realiza ningún tipo de recolección selectiva ni tampoco alguna clase de reciclaje, es que pretenden ocuparse del problema.
Lo que se proponen es empezar a concientizar al pueblo de la importancia del reciclado y sus beneficios. Además, lograr un objeto de utilidad para la escuela con la utilización de pilas en desuso.
Las pilas son residuos peligrosos por lo que desde el momento en que se empiezan a reunir, deben ser manejadas por personal capacitado que siga las precauciones adecuadas empleando todos los procedimientos técnicos y legales del manejo de este material.

Cementado

La mayoría de las personas tiran las pilas como una basura más, sin embargo las mismas deben ser seleccionadas, apartadas y envasadas convenientemente para luego ser llevadas a centros de recolección. Esto podría realizarse en cualquier municipio, ya que el sistema es sencillo.
Explicaron los pasos a seguir para el cementado de pilas: primero las pilas o baterías son guardadas dentro de una botella de plástico de gaseosa vacía. Luego dentro de la misma botella donde se encuentran las pilas, se pone aserrín seco, que cumplirá la misión de colchón absorbente y posteriormente se tapará la botella. Este proceso puede hacerse en una casa, oficina, escuela o en cualquier lugar en el que exista interés por el cuidado del medio ambiente.
El segundo paso es introducir estas botellas dentro de un molde, el cual será llenado con cemento, a fin de encapsular las pilas dentro del material. En otras palabras, lo que se hace es aislar el elemento, pero el compuesto sigue estando presente, por lo que se convierte en un “pasivo ambiental”.
El tercer paso son los bloques de cemento, los que pueden ser utilizados como base de caminos, ya que pueden ser guardados bajo la capa asfáltica a unos 3 metros de profundidad, sin correr el riesgo de que con el tiempo puedan romperse, y de esta forma volver a dejar que los componentes tóxicos de las pilas lleguen hasta el suelo de la tierra. Otra solución es hacer bancos y mesas que pueden ser donados a plazas, colegios o diferentes instituciones.

 

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